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domingo, 6 de noviembre de 2016

El poder del abrazo

Si buscamos abrazar en la RAE, encontraremos " Ceñir con los brazos; Estrechar entre los brazos en señal de cariño", pero... ¿Somos realmente conscientes de todo lo que transmite y aporta el simple hecho de abrazar o ser abrazados, de cuánto se puede decir sin hacer uso de una sola palabra?

A principios de verano, estaba en un emotivo evento y se me acercó una señora que aún no conocía. Me miró a los ojos y sonriendo me abrazó con tal ímpetu, energía y cariño, que me conmovió. Dijo tanto sin haber abierto la boca, que sólo podía ser correspondido con un gesto similar.

No sé dónde leí hace mucho, que un abrazo puede salvar un vida... y desde aquel momento no tuve duda de que era así. No es que un abrazo obre un milagro divino, sino que con él podemos darle a alguien la fuerza y ganas de vivir en momentos de flaqueza.

No hace falta buscar mucho en la red para encontrar cantidad de experimentos callejeros, como los famosos "Abrazos gratis". Videos, algunos, realmente conmovedores que nos transportan por unos minutos por cantidad de emociones, todas ellas de considerable intensidad.

Te invito a ver uno de ellos. Cuando lo hagas, fíjate en los rostros de satisfacción, en la sinceridad del gesto de muchos de ellos.


Los 4 beneficios fundamentales que éstos nos aportan son: fortaleza, seguridad, confianza y protección. En un gesto tan sencillo como éste, damos y recibimos cantidad de energía. Podemos sentir todo lo que la otra persona nos transmite. De hecho, está demostrado que con él se liberan endorfinas y es tal su poder que hasta se considera una terapia generadora de bienestar.

La abrazoteriapia es empleada como una terapia coadyudante en tratamientos para trastornos, como por ejemplo, los trastornos depresivos.

Los abrazos ayudan reducir la presión arterial, cefalea, ansiedad, la sensación de soledad, el estrés, la depresión, el miedo... Fortalecen la autoestima, estimula los sentidos, aportan quietud, paz, y además, la liberación de oxitocina ayuda a estrechar lazos afectivos. Como si todo esto fuera poco, son grandes ansiolíticos y aumentan la liberación de dopamina.

Sabiendo todo esto, ¿vas a dejar pasar un día más sin abrazar y ser abrazado?









lunes, 11 de julio de 2016

Un día como hoy...

Un día como hoy, hace dos años, me levanté temprano y desayuné con papá, nos esperaba una larga mañana. Me apoyaba en él o en la pared para caminar porque no podía ponerme erguida. No había cumplido ni 20h de haber salido de quirófano, de una sencilla pero molesta intervención. 

Llegamos y la espera fue un poco larga, pero a mi me parecía eterna. Quería entrar cuanto antes y empezar de una vez. Al verme, mi oncólogo me propuso un par de veces posponer el primer gotero... Pobre hombre, no tenía idea de lo que acababa de hacer. Lo bueno es que, por lo visto, está acostumbrado a ver todo tipo de reacciones, y la mía hasta le hizo reír.

Una pioja, mandona, pequeña pero con la energía suficiente como para comerse el mundo, prácticamente regañándolo por siquiera plantear semejante cosa. Había madrugado, había desayunado bien, me había puesto guapa y era el día de mi cumpleaños... No regresaría a casa sin haber empezado. 

Y así fue. Entré a paso de tortuga pero con una sonrisa que no me cabía en el rostro. Era una sala con todos nuestros sillones dispuestos uno al lado del otro en forma ovalada, concéntricos a la mesa de las enfermeras (todas muy cariñosas, por cierto). Al acabar, volvimos a casa y entonces pudimos celebrar. Nos esperaba una deliciosa tarta de fresas home made. Gracias, estaba deliciosa.
Un día como hoy, hace un año, celebraba con quienes me habían tomado de la mano para no soltarla más, haber ganado la batalla y estar empezando una nueva etapa con una nueva y, en working progress, mejorada versión de mi misma. Si bien había sido el año más duro de toda mi vida, también había sido el año que -con diferencia- más me ha aportado. 

Cada vez que salía a la calle, me parecía ir caminando sobre las nubes. No podía borrarme la sonrisa del rostro y aunque aún estaba agotada, tenía tantas ganas de hacer tantas cosas que parecía que iba a explotarme el pecho. Un universo de emociones tan o más intensas que la primera vez de todo. La primera escapada, el primer baño de nuevo en el mar, el primer corte de cabello... Un mundo de pequeñas cosas que ahora sabían a maravillosas aventuras. 

Ese working progress implicaba también mucho trabajo. Había mucho que hacer, mucho que arreglar y aún un largo trecho de camino por andar. Pero por extenuante que fuese, valía la pena cada esfuerzo porque con la suma de muchos de ellos iba dando pequeños pasos. 

Hoy celebro mi 2º cumpleaños llena de vida, como en estos últimos dos años, eternamente agradecida. Agradecida:

  • Con Dios y la vida por permitirme despertar cada mañana
  • Con mi Mamá, por haberme dado la vida 2 veces, por ser mi heroína, mi ejemplo a seguir, mi Angelito de la Guarda
  • Con los dos hombres de mi vida, mi Papá y mi hermano, que fueron mis agarres a la vida y son mi todo
  • Con esas amigas que fueron (son) como hermanitas que me regaló la vida. Gracias por tantos cuidados, tanta atención, preocupación, compañía, apoyo y cariño
  • Con quien me escuchó y ayudó en silencio en el momento preciso, porque te debo la vida
  • Con todos los que estuvieron para mi familia y para mi de todas las maneras posibles, y muchos sin importar la distancia
  • Con España, porque aunque todo sea siempre mejorable, y la nuestra se haya visto golpeada por la crisis, tenemos una Sanidad Pública impresionante y envidiada por otros países del también llamado  1º Mundo
  • Con el equipo del Hospital de La Ribera (médicos, enfermeras, técnicos, auxiliares...), porque son increíbles. Su trabajo, cercanía y empatía son dignos de aplauso
  • Con la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), porque su labor es encomiable y lo que hacen no tiene precio. 
Son muchos los motivos por los que estar felices y agradecidos de estar aquí. Han sido 3 cumpleaños muy distintos, pero en todos ellos había algo en común:

Un día como hoy... celebro LA VIDA. 


jueves, 26 de mayo de 2016

Te hiciste eterna...

Dicen que morimos el día que dejan de amarnos, de pensarnos, de extrañarnos... Son tantos - desgraciadamente - los muertos en vida. 

Hay muchas teorías, tantas creencias como personas hay en el mundo. ¿Qué hay después de la vida que conocemos? ¿Qué viene después? Cada credo tiene su relato y cada uno de nosotros, a fin de cuentas, acabamos creyendo lo que queramos creer. Pero si hay un cielo, hoy de las nubes se oye música y los ángeles cantan.

Hoy se cumplen dos años de tu partida, y estoy segura que donde quiera que estés, estás sonriendo. No hay dolor, ni tristeza, ni angustia, ni ansiedad. Estás en paz, armonía y tranquilidad. Sé que desde donde quiera que estés, nos miras, nos cuidas y estás con nosotros cada momento. 

Aquí, en cierta forma, se te echa mucho de menos. Son muchas las veces que queremos abrazarte, besarte, oírte. Tu voz era tan dulce... No importaba lo que ocurriese, ni lo terrible que fuese, tu voz lo calmaba todo. No hubo persona que te conociese que no quedase obnubilada con tu dulzura y armonía. La paz que transmitías. 

Era imposible no perderse en la inmensidad de esos hermosos ojos verdes. Hoy me doy cuenta que eran verde esperanza, como tu color favorito y el lema de tu vida. Eran tan bellos como el reflejo de tu alma; Lo decían todo. Hablaban de tu cautivadora inocencia, tu bondad infinita, la gratitud inmensa que sentías con la vida. De tu transparencia, nobleza, lealtad... de tu fuerza luchadora. 

Echo de menos nuestras tardes de chicas, esos cafés de charlas interminables, los paseos por la playa, nuestras confesiones inconfesables, nuestras risas cómplices, esas llamadas en cualquier momento para contarnos cualquier cosa... hasta la más insignificante. 

Echo de menos muchas cosas, muchos momentos... pero no a ti. No se puede echar de menos a quien no se ha alejado, a quien no se ha ido del todo... y tú sigues aquí. En cada cosa que hacemos, cada sonrisa, cada lágrima, cada triunfo...

Me cuesta, a veces mucho, evitar sentirme culpable. Yo estoy aquí, bajo este cielo azul, mientras tú... Me resulta injusto. Es difícil no sentirse mal por haber sobrevivido a la batalla que te venció. Pero cuando eso pasa, recuerdo todas aquellas cosas que me dijiste. Esos mensajes llenos de sabiduría, amor y vida. Pienso en lo feliz que te habrá hecho ver cómo había ido aprendiendo de tus pasos y lo orgullosa que, seguramente, estás de nosotros. 

Pienso en las promesas que hicimos y todo aquello que me pediste... Y creo que, aunque siempre todo es mejorable, no lo hice nada mal. Fui aprendiendo de los errores que iba cometiendo, y de todas esas cosas que me enseñaste. 

Me pediste que cuidase de Papá y mi hermano, y eso hice... y ellos igual o más a mi. Son mucho más fuertes de lo que imaginabas, pero estoy segura que lo sabes. Papi, cada día más que el anterior, nos regala reflexiones tan profundas que quisiera grabarlas para repetirlas una y otra vez. Seguro que lo ves y te cae la baba... cómo habla de ti, cómo te recuerda y cuánto irradia con sólo pronunciar tu nombre. 

Tus amigas recuerdan tu mágica sonrisa y esa risa divertida y contagiosa que recordamos todos. Eso creo que lo heredé de ti... la risa divertida, sonora y contagiosa. Mis amigas recuerdan tu dulzura y armonía. Todas me hablan de la paz que les transmitías y lo mucho que les gustaba y relajaba hablar contigo.

Dicen que mueres el día que dejan de quererte, de pensarte, de extrañarte... pero tú naciste inmortal. Calaste tan hondo el corazón de todos los que tuvimos la fortuna de conocerte, que es imposible olvidarte y más aún, no amarte. Estás en nuestros corazones, nuestros recuerdos, nuestra piel... tatuada en nuestras retinas. 

El día que Dios te tomó de la mano para llevarte con él, ese día - Mami - te hiciste eterna... 





jueves, 28 de abril de 2016

El viaje

Cada ser humano es un mundo. Somos la sumatoria de un sin fin de factores que nos hacen quienes somos. Nuestra esencia, los acontecimientos que se van sucediendo en nuestras vidas, las personas que nos rodean... el enfoque que le damos a las cosas y cómo trabajemos nuestra fuerza interior... Sí, cómo la trabajemos, porque es como un músculo. Si no la entrenas, se atrofia. 

Hay estudios que demuestran que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo emocional. Lo que esa pequeña e indefensa personita perciba del mundo que le rodea, queda internalizado. Pero por otro lado, una vez llegamos a la vida adulta y tomamos consciencia de ello, podemos trabajarlo... Modelarlo... Esculpirlo. Somos diamantes en bruto y a lo largo de toda la vida podemos ir modelándonos a nuestro gusto, y acorde se nos vaya presentando la vida.

En lo personal, pasé gran parte de mi vida poniendo a los demás antes que a mi. Los deseos, necesidades, aspiraciones, emociones, etc, de quienes amo / amaba, siempre delante de los míos.  Me hacía bien, me hacía feliz ver a mis seres queridos felices, orgullosos, bien. Pero aquello tenía un contrapartida, un precio. 

Desde muy pequeños nos enseñan a cumplir normas, estándares de vida, reglas y caminos a seguir. Dónde está el éxito, qué es lo que nos hace exitosos, la importancia de llegar lejos, tener grandes logros, ayudar siempre al prójimo, comportarse bien, hacer lo que los demás esperan de ti. Aprendemos que somos felices cuando hacemos y conseguimos todo aquello que se espera que hagamos o consigamos, lo que en sí mismo es la búsqueda constante de aprobación. 

Pero a todos, o a casi todos, nos llega un momento en la vida en la que nos replanteamos hasta parte de nuestros cimientos vitales, valores y creencias. Las conocidas crisis existenciales, de las que hablaré en otra ocasión. Normalmente se da algún suceso que las desencadena. Éste puede ser de mayor o menor envergadura y puede llevarte a un replanteamiento más o menos profundo de tu existencia. 

En mi caso, hace dos años se dieron una sucesión de eventos desafortunados que llevaron consigo un replanteamiento total de mi existencia. No hay arrepentimientos, porque cada error fue una lección y cada experiencia sumó a quien soy hoy en día. Pero ciertamente, llegó ese momento en el que me cuestioné ¿qué son para mi esos logros? ¿dónde quiero llegar yo? ¿qué es para mí el éxito? ¿qué quiero de la vida, qué doy y qué espero de ella?

Renacer trajo consigo grandes lecciones, grandes cambios y consigo, el más profundo de todos. En la lucha aprendí que no hay mayor muestra de amor a todos aquellos que amas, que amarte primero a ti mismo. Que tu amor más grande, primero, eres tú. 

¿Has estado alguna vez enamorad@? Cuando conoces ésa persona y sientes ese algo que no se puede explicar. Le ves y se dibuja en ti esa sonrisa dulce,  los ojitos te brillan como luceros... Sí, ésa sensación de ir saltando sobre las nubes, como Heidi por las montañas. Bien, todo esto tiene una explicación química de la que hablaremos en otra ocasión, pero ahora hablemos de AMOR. 

Cada quien tiene su propia definición, para mi quizás no alcanzaría un post... como ya sabes, soy de explayarme un poco. Pero yendo a la esencia, amar es comprender, admirar, apoyar, entre otras muchas cosas. Cuando conoces a esa persona especial, surge ese deseo de cuidarle, mimarle, protegerle, conocerle más y más. Bien, pues hago este símil porque toda la vida has tenido a la persona más importante contigo, y puede que ni te hayas dado cuenta: eres TÚ. 

Te enamoras de ti cuando te das cuenta de tu propia existencia y valor, cuando te molestas en querer conocerte realmente. Cuando indagas en tu interior y encuentras ese mundo inmenso que hay en ti y que no te habías permitido explorar.

Cuando te permites el inmenso placer y enorme trabajo de empezar a conocerte realmente, tomas las riendas de tu ser. Comprendes que eres el conjunto de un todo y tienes la capacidad de decidir en cada momento en qué punto del continuo de tus polaridades estar. Inicias el largo camino de romper con el etiquetado, y emprendes uno de los viajes más importantes de tu vida: el de recorrerte descubriendo cada recoveco de tu mundo interior.

En él aprenderás qué es lo que realmente quieres, a dónde quieres llegar, cuáles son tus verdaderas metas, cuál es tu significado del éxito... qué es lo que te hace realmente feliz. La felicidad no sólo un estado de animo, es una filosofía de vida. Está en ti, en el camino... no sólo en el resultado de lo que haces o la meta alcanzada.  

En ese maravilloso viaje, te enamorarás... Te enamorarás profundamente, y cuando lo hagas, aprenderás a perdonarte, ayudarte, comprenderte, a cuidarte cuidadosamente... Sentirás AMOR, el amor más puro que jamás hayas imaginado. Entonces habrás llegado a otro "nivel" de amor por ti mism@, por la vida, por todo lo que te rodea... verás cómo tu forma de amar a los demás también, por ende, habrá cambiado y será, si cabe, aún más noble y transparente de la que jamás hayas sentido. 




jueves, 6 de noviembre de 2014

El valor de las pequeñas cosas

Es increíble cuanto se puede decir en pocas palabras. A veces una frase dice más que un libro... y hoy quiero hablarte de ello. De pequeña mamá me regaló ese libro de bolsillo que compró a un vendedor ambulante "El valor de las pequeñas cosas", de Roque Schneider. Creo que en ése instante era imposible que dimensionase el valor que ése librito tendría para mi y como aún, más de dos décadas más tarde, lo conservo en mi mesita de noche. 

Con él no sólo aprendí y reapdrendí una y otra vez el valor de las pequeñas cosas de la vida, y su importancia, sino que también di un valor incalculable al título. Así como la semana pasada te hablé de la importancia de reordenar y descartar de tu vida todo aquello que ponga en negativo tu balanza,  hoy pretendo reflexionar sobre el valor de los pequeños detalles. Mi padre siempre me dice "a la gente se la conoce por los detalles"... y tiene toda la razón. Scheider dice " Aprende a escuchar la voz de las pequeñas cosas, de los acontecimientos. Verás como todo habla, todo se comunica contigo", cosa que comparto y mucho con él. Todo lo que nos rodea nos habla, nos dice algo... sólo que no siempre sabemos verlo. 

Aprender a escuchar la voz de las pequeñas cosas va desde aprender a reconocer el fondo de una persona, hasta entender si una situación se da o no. A escuchar a nuestro cuerpo, que más de una vez nos grita a voces mudas que estamos cometiendo excesos, que algo va mal (o bien), o que tenemos carencias. Hacer caso a los reclamos del alma, que muchas veces nos dicen si vamos por el camino equivocado o no. 

Siempre he oído y leído que cuando alguien enferma, se vuelve más sensible, empático (esto también se debe a las neuronas espejo o neuronas de la empatía. Tema muy interesante, por cierto). Muchos dicen que les cambia la vida y empiezan a verla de manera diferente... y es verdad! Pasa a muchos. Yo por suerte y desgracia tuve una madre que desde mi infancia sufrió problemas de salud, que venció una y mil veces a la muerte y le dijo a la cara "aún no". Ella fue quien, desde que tengo uso de razón, me enseñó a amar como si no hubiese un día más, a disfrutar del sol, de la lluvia, de un silencio, una sonrisa o una taza de té. No puedo estarle más agradecida. Fue la fuerza, el amor y la lucha personificada. Nos enseñó a compartir y respetar en la abundancia, a sonreír y tener ilusiones en la pobreza,  a luchar por nuestros sueños y nunca, bajo ningún concepto, perder la esperanza. Gracias a ella hoy vivo mi enfermedad como un bache. Una nueva oportunidad de renacer y ser mejor persona. Ver en qué he estado fallando y mejorarlo. Reenfocar mi vida, mis sueños y qué caminos quiero y voy a recorrer. 

No todos tienen la inmesa fortuna de tener alguien así, pero ese alguien puedes ser tu. Para ti mismo y para los demás. Es, creo, uno de los mejores legados que puedes dejar. Pero más allá de tu legado, es tu vida, tu hoy. Cada día, cada instante, es un aprendizaje y una oportunidad de ser feliz. no la desaproveches.  El tiempo es un recurso irrecuperable. Somos un reloj de arena que no puedes dar la vuelta para volver a empezar... No al menos en esta vida, que es la que conocemos. Pero sí puedes aprender de tus errores, reinventarte y no desperdiciar el resto de granitos de arena que te quedan. 

Las respuestas las tenemos, muchas veces, delante de nosotros y no sabemos o no queremos verlas. Un silencio, un gesto, una mirada dicen más que mil palabras. Hay quien te llenará de promesas que quedarán en nada cuando llegue la hora de la verdad, pero también quien nunca dijo nada y está ahí para ser tu apoyo, tu bastón. Con anterioridad he hablado de estas "sorpresas" que nos da la vida... y lo son, muchas veces, porque no sabemos ver ni escuchar. O sí sabemos, pero no queremos aceptar la realidad que la vida nos pone delante. 

Hoy, para terminar, quiero decirte que hagas de cada momento una vida, y de la vida un único momento. Los mejores perfumes vienen en frasco pequeño, así como las grandes amistades se prueban en los pequeños gestos. Muchos se buscan a sí mismos en las amistades que cultivan, así como Narciso buscaba reflejarse en las aguas de la vanidad. Nadie es insustituible, pero todos somos útiles y necesarios. Ya por último, recuerda: Si quieres elevar el mundo. Empieza en casa, elevándote a ti mismo. 

Que tengas un bien día, y gracias por leerme.