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lunes, 30 de mayo de 2016

La crisis como oportunidad

Desde el principio de los tiempos, las crisis han sido grandes oportunidades. Si miramos atrás, encontraremos grandes crisis mundiales, o conocidas a nivel mundial, como la recientemente vivida desde 2008 y más conocida como " La Gran Recesión", "La Gran Depresión" o "Crisis del 29", "El Corralito Argentino" (2001), "La Hiperinflación Alemana" (1921-1923), "El Efecto Tequila"  (México 1994), "El Lunes Negro del 87" (EEUU), "La Crisis Petrolera del 73" o "La Crisis de Kuwait" (1992).

Todas ellas tienen algo en común: fueron terribles, devastadoras, pero a la vez se convirtieron en grandes oportunidades para quienes supieron sacarles provecho. De hecho, si buscamos el significado de "crisis" encontraremos varias maneras de explicarlo, pero creo que una de las que, a mi parecer, mejor lo resume es la siguiente "Coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución".

Como en todo lo que nos acontece, podemos vivir como víctimas o como vencedores. Así como en España, y a nivel europeo, se fueron tomando las medidas que se fueron considerando oportunas para paliar los efectos de la intensa crisis (y dejando completamente de lado opinión política o respecto a las medidas tomadas), en nuestra vida diaria pasa lo mismo. 

"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" (Albert Einstein). Si hay algo en tu vida que no va bien, en lo que no avanzas... probablemente debas cambiar los métodos. Rendirse no es una opción, pero aceptar que quizás ése no es el camino correcto puede ser una sabia manera de afrontarlo.  

Quedarte sin trabajo, por ejemplo, puede ser una desgracia o una gran oportunidad. Seguro que más de una vez te han dicho "cuando se cierra una puerta, se abre una ventana"... A veces al cerrarse una puerta, puede ser que  se esté abriendo un portón, en lugar de una mísera ventanita. Todo está en cómo enfoquemos la situación que se nos presenta y cómo la afrontemos. 

Son más que conocidas las famosas crisis existenciales de los 30, 40, 50 ó 70! Momentos en los que nos replanteamos la vida, la razón de nuestra existencia e incluso hasta nuestras creencias y valores. Hay quien lo vive durante días, otros semanas y hay quien pasa por ello hasta durante años. Cada uno a su manera, en su intensidad y con sus consecuencias.

Éstas, normalmente, se ven desencadenadas por un suceso de mayor o menor envergadura que genera esa sensación de vacío, desánimo, e incluso hay quien le sume en profunda tristeza y desasosiego. Bien, así como en las grandes crisis mundiales hubo que tomar medidas para salir de ellas, las crisis personales también lo requieren. 

Invitan, o más bien obligan, a la reflexión sobre la propia vida, nuestras motivaciones, lo que nos hace realmente felices, la búsqueda de qué es para nosotros la autorrealización. Darle, o encontrar de nuevo, un sentido a nuestra existencia. 

Los sentimientos de frustración, vacío, desasosiego no son tan negativos como pensamos. De hecho, el sufrimiento que nos provoca esos sentimientos que catalogamos de "negativos", es lo que nos conecta con la necesidad de cambio. Es decir, los sentimientos "negativos" son también necesarios para nuestra supervivencia, para nuestra evolución y maduración personal. Eso que llamamos crisis es la fuerza que nos lleva a salir de la zona de confort e ir en busca de respuestas, cambio y mejoras. Responsabilizarnos de nuestros actos, decisiones... de nuestra propia vida. 

Si tienes una herida, debes limpiarla, desinfectarla y curarla. Si por el contrario, la tapas para "no verla" probablemente empeore y lo que empezó como una simple lastimadura puede acabar en una gran infección. Lo mismo pasa con nuestras emociones.

Permítete sentir, acepta tus emociones y trabájalas. No huyas de ellas. Postergar, a veces puede ser una necesidad, pero rehuirles eternamente no va a solucionar nada, más bien puede ocasionarte serios daños a largo plazo. Reprimir puede llevar consigo consecuencias más serias de las que imaginas en un principio. 



miércoles, 15 de octubre de 2014

La aceptación.

Hace ya casi 3-4 días que buscaba un rato para escribir. Es increíble, pero aún estando de baja sigo siendo un terremoto. No paro hasta que el cuerpo me dice “bate´ria baja” en rojo, negritas y subrayado. Hoy quiero hablar del paso que muchas veces, a mi parecer, es el más difícil de dar.

En la vida siempre se nos presentarán adversidades de mayor o menor envergadura. Puede ser la pérdida de un ser querido, de un empleo, una relación enviciada o una enfermedad. Sea cual sea, el paso fundamental para avanzar es la aceptación. Puedes intentar esquivarlo como se esquivan las balas en The Matrix, rehuirle, ignorarlo... pero hasta que no lo aceptes,no podrás afrontarlo. Si no lo afrontas, no lo resuelves y no avanzas. Te estancas en una espiral o círculo vicioso. Digamos que aceptar es comparable a la encendida de motores. Si no Enciendes el motor, no podrás mover el coche.

Todo tiene su proceso y cada uno necesita su tiempo, pero no se puede luchar contra un enemigo que no admites tener. En el caso que me ataña, hablar de cáncer siempre da miedo...y mucho, pero como bien sabes, está en cada uno de nosotros afrontarlo de una manera u otra. Yo debo reconocer que contaba con ventaja porque, desgraciadamente, tenía algo de experiencia con el proceso a seguir y parte de sus consecuencias al corto y mediano plazo tanto para mi como para la gente que me rodea.

 La incertidumbre, en mi opinión, es uno de los principales desencadenantes del miedo. Tememos a lo desconocido, al sufrimiento, a las secuelas... y, además, tendemos a atesorar las historias terribles que hemos oído y visto en noticias y películas dramáticas. Pero también las hay con final feliz, y aunque no las hubieres oído, tu podrías ser esa primera buena historia... siempre y cuando quieras serlo. Mira el caso de Teresa, la auxiliar de enfermería infectada de Ébola. Dejando completamente de lado opiniones políticas o críticas sobre el tema, la chica está luchando como una campeona. Si bien es cierto que está recibiendo todo lo mejor que se le puede dar y la están cuidando al máximo, ella desde el principio dijo "yo voy a salir de esta, tengo que salir de esta" y está luchando por ello, aferrándose a la vida con uñas y dientes. 

La tecnología ha avanzado muchísimo, al igual que la medicina lo hace día tras día. El tratamiento -para el cáncer- es duro, claro que si. Y llegan momentos en que te flaquean las fuerzas y lo ves todo gris y cuesta arriba... pero tienes que ser fuerte y positivo. Desmitificar y desdramatizar la enfermedad, y luchar por la vida.

Hace unas semanas, en la AECC, conocí a una señora rebosante de energía. Me contó que fue al médico porque llevaba tiempo, según ella pensaba, con un "desgarre muscular " que no le daban curado, pero resultó ser cáncer de pulmón con metástasis. Entonces le dieron un 50% de probabilidades, y la mujer lleva dos años y contando! La frase que más me gustó de ella fue "¿tu sabes lo que hago yo con un 50%?... vamos, eso es una barbaridad!!" 

Antes he dicho desdramatizar, si, y es muy importante. No sólo ante esta u otras enfermedades aún peores, sino ante todo lo que nos acontezca. No es el fin del mundo. Mientras hay vida, hay esperanza... SIEMPRE. Y lo último que tienes que hacer ante cualquier adversidad es rendirte. Como dice mi padre "la realidad no la puedes cambiar, pero puedes - y tienes- que adaptarte a ella."

Podría seguir contándote historias, pero no quiero hacerme eterna. Quiero sólo dejarte una última reflexión: Puedes tener todas las oportunidades del mundo, pero si no tienes una actitud positiva y no luchas por lo que quieres, no llegarás a ninguna parte... o al menos, no a nada positivo. 

Buenas noches y gracias por leerme.